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Grafton Architects Pritzker 2020

Era ya un clamor que la arquitectura irlandesa contemporánea, tan sumamente destacable, merecía la visibilidad que con este galardón a las arquitectas de Grafton se consigue.

Department of Finances, Dublín. Foto Rogelio Ruiz

El Tigre Celta económico que los últimos años fue Irlanda, podía haber supuesto que la arquitectura se banalizara, como nuevos ricos, y que las formas desvariasen y resultasen frívolas como en otros contextos ha pasado. Sin embargo un país donde se escribe tanto, un país donde se lee tanto, un país que ha sufrido tanto a lo largo de su historia, tanto, no hizo con esa bonanza más que profundizar en la mejora de su diseño, construcción e integración en su patrimonio arquitectónico. Hace seis años en Conarquitectura publicamos un extenso artículo que tuvo cierta repercusión cuyo título era “Arquitectura Irlandesa” (conarquitectura32- 2014) haciendo un repaso de los numerosos equipos de arquitectos que dan esta modernidad de la tierra, enraizada en lo suyo, y entonces escribía, y me reafirmo hoy, como las tres patas que requiere un taburete para adquirir estabilidad a tres estudios: Mc Collough-Mulvin, O´donnel&Tuomey y el estudio de las Grafton que hoy celebramos. Siendo los tres más que loables el de O´Donnel&Tuomey resulta más formalista con obras como la London School of Economics que ahora tiene un nuevo vecino, más respetuoso y a la vez alucinante hecho por las ahora premiadas para la misma institución en Lincoln´s Inn Fields, cerca de la Casa de John Soane. Mc ColloughMulvin simplemente magistrales con sus obras mejores en Trinity College (¡aunque la obra mejor del Trinity es la biblioteca clásica con aquella bóveda de madera!) muy cercanas por cierto al estudio de las Grafton.

Las ahora Pritzker son las más internacionales de los tres, con obras como la Universidad Bocconi en Milán, que va sumando piezas rotundas que en sus encuentros con el suelo dejan que la luz entre en espacios interiores, para que la universidad salga a la calle. En Lima, el campus con gran presencia urbana. O estupendos edificios universitarios más recientes en Burdeos y París que dan muestra de esta disposición mundial hecha desde el local de siempre. Porque para hablar de Mc Namara y Farrell voy a hablar de emigración. Las conocí en Pamplona, dónde dieron una conferencia sobre su trabajo. La enfocaron precisamente hacia esos proyectos internacionales y me di cuenta de que siempre los explicaban como hacen nuestros emigrantes, comparándolos con el hogar. Milán era la niebla, Lima era la niebla (polución diría yo)…todos los lugares eran niebla. Me recordaban a Seamus Heaney quien también escribió en sus poemas sobre la mezcla de viento y luz, como la luz en los faros de los coches en las fotos de Sucket que nos enseñaron ellas. Este fotógrafo decía que debíamos de ser detectives, y eso es lo que las Grafton hacen con el lugar: buscar pistas.

Otros proyectos en Irlanda suyos son el de la Limerick University donde se rompe el programa para crear edificios mas pequeños, que, cambiando materiales, alcancen también una percepción mas cercana. En North King Housing usan de nuevo esos materiales crudos, enseñando la sinceridad como traída de Semper. Me conmueven más en Waterloo Lane Mews donde están interesadas también en el uso de ladrillos reciclados y la rotura de la escala para obtener la integración tranquila. Suyas también unas oficinas para la hacienda en Dublín, donde las ventanas se iban escalonando y todo estaba precisa y preciosamente diseñado.

Yvonne Farrel y Shelley Mc Namara fueron además quienes dirigieron la última Bienal de arquitectura de Venecia, que visité y publicamos ampliamente en estas páginas (conarquitectura 65, 2018), que fue magnífica, precisamente con Irlanda como país invitado, donde pudimos comprobar con gusto que aparecían prácticamente los mismos arquitectos que habíamos publicado en aquel artículo mencionado.

En Pamplona la Fundación Arquitectura y Sociedad nos había alojado en el mismo hotel y por la mañana desayunamos al lado, Shelley tenía una voz cazallera como si de Bonnie Tyler se tratara, hablamos de Dublín y de cerveza… (dos temas como tantos otros, en los que me dominaba claramente), y es que éste carácter afable aparece en el texto con el que el Pritzker justifica su decisión, además de su brillantísima obra, por su compañerismo con sus colegas irlandeses y con los edificios vecinos en sus obras. Enhorabuena a la Fundación Pritzker por la elección, y a ellas por merecérselo.

Por Rogelio Ruiz Fernández, dr. arquitecto

 

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